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Reseña: The Catcher in the Rye (El guardián entre el centeno)

Por Belén Ladaga

The Catcher in the Rye, ¿Cómo empezar a hablar de uno de los libros más afamados de la literatura Americana, uno de los más buscados por los adolescentes, una historia donde cada persona puede encontrar reminiscencias de su propia vida? Un libro que, tras su lanzamiento, fue censurado, y hoy en día no podemos entender por qué.

Decidí leer The Catcher in the Rye tras empezar con la lista interminable de clásicos de literatura americana. La trama es simple: Holden Caufield siendo adolescente. Así, sin más. Holden es el personaje principal que, desde la primera hoja, nos anticipa un viaje de quejas, incomprensiones y múltiples situaciones donde, siempre, el protagonista es la víctima, porque ¿quién no fue adolescente y se sintió la víctima?

Escrito por D. J. Salinger y originalmente publicado para un público adulto en el año 1951, el libro se ha vuelto popular entre los adolescentes en los últimos tiempos. Según la lista de los libros más vendidos, se vende la suma de un millón de copias por año y está traducido a más de sesenta idiomas; y fue catalogado por la American Library Association dentro de los 100 libros más desafiantes desde 1990 a 1991.

Tras leer la novela, se encuentran en ella múltiples formas estilísticas, ideas y personajes que podrían (o no) haber inspirado obras más actuales como Las Ventajas de Ser Invisible de Stephen Chomsky, Gente Ordinaria (Ordinary People) de Judith Guest, o cualquier película que hable de ser adolescente y ser incomprendido.

Desde el punto de vista de construcción de personajes, Holden Caulfield, el personaje principal, está perfectamente caracterizado como el adolescente que todos alguna una vez fuimos. Sus problemas parecen ser los más graves e importantes del mundo, no hay nada más que hacer para remediar lo horrible que es la humanidad y, realmente, él es el único que parece saber de qué se trata la vida. El uso del narrador en primera persona permite embeberse por completo en la mente y cuerpo del personaje que, capítulo tras capítulo, nos introduce en su familia, sus amistades y su vida.

Perfecto, dirá el lector, una novela con un adolescente idiota que se da aires de supremacía, con un complejo narcisista significativo y las inconfundibles inseguridades que todos alguna vez pasamos. ¿Para qué leer una novela así? ¿No voy a odiar inmediatamente a Holden?

La respuesta es simple: no. Y aquí viene una de las razones más importantes por las cuales The Catcher in The Rye es, simplemente, una genialidad.

Es claro que los adolescentes acuden a ella en búsqueda de una guía para ese interminable y enrevesado camino que es la búsqueda de identidad propia. Ya sea por mandatos mayores, como por ejemplo la escuela, para satisfacer la reputación de “adolescente diferente que ama leer” o por simple curiosidad, cualquier joven que tome un ejemplar de The Catcher in The Rye encontrará una obra donde sentirse identificado, querido, reflejado. Cerrar el libro una vez finalizado, es ver en Holden un compañero, es sentir alivio porque alguien te entiende, es saber que nadie está solo en la lucha por la identidad (¿no debería decir “proceso creador de identidad”?).

Pero eso no significa que el adulto no debería leerlo, o que nada puede rescatar de él. Al contrario. A los 25 años, y no tengo el tupé de considerarme adulta en absoluto, encontré en el libro una bocanada de aire fresco. Es un recuerdo de lo que fuimos, un llamado de atención, un mensaje que, en medio de cualquier crisis, te recuerda los años tumultuosos de la adolescencia que, aunque se veían interminables, fueron superados y pasados.

Para el adulto, es sonreír al terminar el libro y recordar viejas épocas. Es saber que siempre va a haber adolescentes y, como tales, deben ser respetados y acompañados. Al adulto le brinda una nostalgia entremezclada con el orgullo de saber que, si bien alguna vez dijimos, como Holden, que nadie nos entiende, descubrimos que sí, que hay muchos a nuestro alrededor que nos entienden y que no estamos solos en el mundo.

The Catcher In The Rye es una palabra de apoyo, un reflejo de la adolescencia, un recuerdo, un empujón, un buen amigo. De la mano de Holden, los adolescentes de todas las épocas podrán encontrar un amigo; y los adultos, el recordatorio que necesitan para armarse de paciencia y recordar que sí, alguna vez, todos dijimos “nadie me entiende”.


TÍTULO ORIGINAL: The Catcher in the Rye
AUTOR: J. D. Salinger
AÑO: 1951
EDITORIAL: Little Brown & Company


BIBLIOGRAFÍA

 

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