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Octava Entrega – Bienvenidos a Disneylandia

Por Mercurio Sosa-

Desde el 26 de abril hasta el 14 de mayo funcionó la 44.ª Feria del libro de Buenos Aires; un evento acartonado para un público masivo no especializado, como un shopping de libros con pabellones de colores donde numerosas familias transitaron los pasillos del predio de La Rural.

ferialibro

Hace frío y el bondi no llega. El 37 que generalmente tiene un recorrido rítmico y rutinario hoy parece haberlo olvidado. Es sábado y los inspectores no trabajan; cuando los inspectores no trabajan los colectivos no funcionan como una inteligencia colectiva, sino que salen desordenados, en malón, como una jauría de animales salvajes. Por ende; luego de esperar cuarenta minutos, llegan cuatro colectivos uno atrás del otro. Voy a la presentación de Legión de José Supera, editado por Club Hem editores. La oradora estrella es Selva Almada.
El 37 me deja en la esquina, pienso en el taller que tengo que dar el domingo y que me quedé sin yerba; pero por suerte en la puerta hay promotoras de Mañanita, esa nueva yerba que tiene un comercial en el cual un grupo de amigos desean evitar el primer mate. Mañanita me provee un sobre con lo suficiente para bancar el mate del taller, ya lo tomo como un día provechoso.

Paso por el molinete y muestro el carnet de prensa, un chica escanea algo que no logro ver y me deja pasar ¿tengo que registrarme dónde dice prensa? Ni en pedo. Guardo el carnet en la campera y prosigo. El primer pabellón es de las provincias, clubes de fútbol, en fin; no me interesa, pero casi llegando a la puerta logro ver el Stand LGBT; que está surtido con muchísimo material que expone la riqueza de la producción literaria con temática en la identidad de género; es la primera vez que el stand está en la feria, es LA novedad y bienvenida sea.
Camino por el pasillo exterior que conecta los otros pabellones, innumerables familias con niños pasean, algunas tienen bolsas con libros, otras van de paseo y gastan solamente en los locales gastronómicos.

La feria está muy concurrida; algunos stands son inmensos, otros más pequeños. Algunos son más creativos, otros son cooperativos. Hace unos años las editoriales independientes empezaron a copar el pabellón amarillo. Allí me dirijo, a la Zona Futuro.
En el trayecto logro ver a esas librerías que están en la calle corrientes que generalmente tienen esos carteles que dicen “Liquidación x cierre” y nunca cierran. Esas librerías venden saldos o libros que no pagan derechos de autor ¿qué hacen en la FILBA? Me pregunto; es uno de los tantos desmanejos que percibo. Evito caer en cualquier local de Calle Corrientes, porque puedo comprar ahí en cualquier momento del año.

En Zona Futuro toca Camión: una banda con adn 100% platense. Luego de la banda viene la presentación; Selva hace su magia, conceptualiza el libro, define el ritmo, la voz, la originalidad de la propuesta, lo hace con oficio, lo hace sin contar nada de lo que sucede en la historia, abriendo la puerta e invitando al lector a meterse en la habitación.
Compré varios libros de la cooperativa platense Malisia, visité varios stands: Los siete Logos, Modesto Rimba; que ganó el premio al mejor stand y Milena Caserola que tenía el cartel de liquidación x cierre, supongo que a modo de ironía.

La proliferación de novelas gráficas, y su avance en el mercado editorial es un dato a tener en cuenta. Un género que se viene con todo; con las ediciones de La Común, Maten al Mensajero y Hotel de las Ideas.

Dando una última vuelta antes de retirarme voy stand por stand viendo qué es lo que se ofrece. Veo colas interminables para autores infumables de dudosa calidad que salen de Grupo Planeta. Hay booktubers, una estación de radio. El panorama es heterogéneo.

Sin duda la vedette de la feria es la no-ficción, un género que vino a revitalizar la literatura; los libros “Putita Golosa” de Luciana Peker; “Plano Americano” de Leila Guerriero y “Magnetizado” de Carlos Busqued son quizás los más solicitados. En medio de la crisis de los grandes grupos de medios, las fake news, y los periodistas pagos disfrazados de independientes; llega la No Ficción a la literatura y la gente la compra.

 

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